El día 21de febrero, la delegación de RAECY en la C. Valenciana, visitamos el monasterio de la Santa Faz en Alicante, en donde tuvimos la gran suerte y el honor, de ser acompañados por Miguel Ángel Cremades Romero Capellán Rector del Monasterio.
El monasterio de la Santa Faz, también conocido como de la Verónica, es un monasterio de monjas Canónigas Regulares Lateranenses de San Agustín de clausura. Según la tradición, la devoción a la Santa Faz de Alicante se originó en el siglo XV. Durante un viaje a Roma, el mosén Pedro Mena, cura de San Juan de Alicante, recibió un lienzo de la faz de Cristo que se creía había salvado a la ciudad de Venecia de la peste. A pesar de que Mena lo guardó en el fondo de un arcón, siempre aparecía en la parte superior del mismo. Por esta razón, se decidió sacarlo en rogativa el 17 de marzo de 1489 debido a la falta de lluvia. Sin embargo, al llegar al barranco de Lloixa, el portador no pudo sostener el lienzo y vio cómo brotaba una lágrima de la imagen, lo que se consideró el primer milagro atribuido al lienzo. El lugar donde ocurrió este milagro fue el sitio donde se construyó el monasterio.
La iglesia ha sufrido varias intervenciones a lo largo de su historia, siendo la del siglo XVIII la más importante, que le dio su actual estilo barroco. El retablo del altar mayor, de estilo neobarroco, fue construido después de la Guerra Civil por el arquitecto Juan Vidal Ramos, con la ayuda de las donaciones de Manuel Prytz.
Testamento de Elcano
“En la nao Victoria, en el mar Pacífico, a un grado de la línea equinoccial, a veinte e seis días del mes de julio, año del Señor de mil e quinientos e veinte e seis e en presencia de mi, Iñigo Cortés de Perea, Contador de la dicha Nao Capitana…” “Item mando por cuanto tengo prometido de ir en romería á la Santa Verónica de Alicante, é porque yo no puedo cumplir, que se haga un romero, é mando para el dicho romero 6 ducados. Allende de ello mando que le sean dados al dicho romero 24 ducados para que los dé á la iglesia de la Santa Verónica, é traiga fé del prior é los mayordomos que recibieron los dichos 24 ducados…”
Un notable alicantino, Julio Guillén al ver en el archivo de Simancas el testamento original de Elcano, se percató de que no se había cumplido lo dispuesto en él. Por esta razón, organizó con la Armada el 16 de abril de 1944 un acto simbólico portando una lápida en la que constaba el cumplimiento del legado de Elcano y un exvoto consistente en una reproducción a escala de la nave Victoria, que se actualmente se visitan en el templo.