El sábado 21 de febrero una representación de la delegación de RAECY en la Comunidad Valenciana, nos desplazamos a la localidad de Cocentaina en la provincia de Alicante. El motivo de la visita fue la visita del Palacio Condal de la ciudad. Es un edificio civil de estilo gótico valenciano y renacentista. Construido sobre un antiguo edificio musulmán del siglo XII. El primer edificio gótico fue construido en la segunda mitad del siglo XIII por el gran Almirante de la Corona de Aragón, Roger de Lauria, primer señor feudal de la Villa de Cocentaina.
Roger de Lauria, nacido alrededor de 1245 en Lauria, Italia. Por razones familiares, Roger pasa a ser paje de la corte de Jaime I. Por lo que forjó una estrecha relación con el infante Pedro, futuro Pedro III de Aragón. Nombrado caballero a los 20 años, el rey le dio el título de señor a perpetuidad, del valle de Seta (Cocentaina), con el objeto de que fijara su residencia allí para salvaguardar el territorio conquistado a los mudéjares. Cuando Pedro III ascendió al trono en 1276, dispuso que Roger fuera el alcaide de Cocentaina.
En 1283, fue nombrado almirante de la flota aragonesa y desempeñó un papel crucial en la defensa de Sicilia, destacando en la victoria sobre la flota francesa de Carlos de Anjou en las inmediaciones de Malta. En reconocimiento a sus méritos militares, el rey Pedro III le otorgó el condado de Cocentaina en 1291, convirtiéndose en el primer conde de la localidad, en donde construyó un alcázar y fijó su residencia en lo que hoy es el Palacio Condal, desde donde ejerció sus responsabilidades territoriales como gran almogávarde la Frontera Sur de la Corona de Aragón.
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De este palacio tenemos que destacar la Capilla de San Antonio Abad, donde tuvo lugar el milagro de la Virgen (“Milagro de las lágrimas” según la tradición, la imagen de la Virgen del Milagro lloró 27 lágrimas el 19 de abril de 1520), se trata del icono bizantino de la Virgen Inmaculada que presidía la capilla. Estancia decorada por los posteriores dueños, los Corella, como lo recuerdan sus armas. La Sala Dorada, está cubierta por una bóveda de crucería cuyas nervaduras dejan trece espacios, en los cuales están pintados al óleo los primeros Reyes de Navarra, de los que creían descender los Corella